Bonjour Montmartre!

Renoir, Van Gogh, Toulouse Lautrec, Picasso, Dalí, Manet o Degas son nombres que están vinculados a la historia del barrio de Montmartre, un barrio que pasó de albergar campos, viñedos y molinos que abastecían a la ciudad de París a convertirse en la cuna de los grandes artistas del siglo XX, atraídos hasta aquí por su magia y los alquileres baratos.

A Montmartre podemos llegar por distintos medios de transporte, aunque personalmente, os aconsejo el metro de París. Para llegar hasta el barrio más bohemio de la ciudad podéis parar en la estación de metro “Blanche” (linea 2) que os dejará justo delante del famoso cabaret Moulin Rouge o en la estación de “Abbesses” (linea 12) como fue nuestro caso, eso sí, tendréis que subir unas cuantas escaleras antes de ver la calle. No obstante, nada más salir podréis observar uno de los iconos de París, una de las pocas paradas de metro que han conservado su estilo original, el Art Noveau. 

Justo enfrente de la parada de metro de Abbesses está la Place Jehan Rictus donde podemos contemplar el muro “Le mur des je t’aime”, una obra de Frederic Baron y Claire Kito que contiene  “te quiero” en 250 idiomas distintos. En nuestro caso, nosotros llegamos bien temprano para poder realizar algunas fotografías tranquilamente, así que os aconsejo que nada más llegar sea el primer sitio que visitéis ¡Se llena muchísimo!

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Tras ello, emprendemos la marcha hacia uno de los lugares más románticos de París, la basílica del Sacré Coeur, característica tanto por su estilo como por su color, es fácil ver sus cúpulas blancas desde cualquier rincón.

Desde época romana la colina de Montmartre fue utilizada con fines religiosos. Sin embargo, las guerras franco-prusianas y sus terribles consecuencias dejaron al pueblo francés en una difícil situación socioeconómica así que se decidió construir la basílica del Sacré Coeur en memoria de los soldados fallecidos para recuperar la fe del pueblo.

Situada en la colina de Montmartre, el lugar nos ofrece las vistas más bonitas de la ciudad del amor, sólo hay que sentarse en sus escalinatas y disfrutar del espectáculo. Sin lugar a dudas, el mejor momento para contemplar los famosos tejados parisinos es al atardecer, además no es raro que allí haya un músico que endulce más todavía nuestra visita.

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A pocos metros de  la basílica del Sacre Coeur, rodeada de cafés, restaurantes y creperias encontramos la Place du Tertre, conocida popularmente como la “plaza de los artistas o los pintores“, la cual está completamente invadida por pequeños puestos ambulantes de artistas y pintores dispuestos a vender sus obras o a realizar nuestro propio retrato como souvenir. Además, muy cerquita se encuentra el restaurante “Le Consultant” entre la Rue Norvis y la Rue Sant-Rustique, uno de los rincones más fotografiados del barrio y donde podremos encontrar múltiples restaurantes, tiendas de souvenirs o galerías de arte.

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Calle abajo podréis encontrar, a mi parecer, una de las calles con más encanto de París. La Rue de l’Abreuvoir tiene un encanto especial, una calle empedrada, con casas de colores y flores adornando sus fachadas. En esta misma calle se encuentra la famosa “La Maison Rose“, una casa pintada de color rosa que debe, en parte, su fama a su aparición en una obra de Maurice Utrillo y que atrae cada día a muchos turistas deseosos de realizarse una fotografía junto a su fachada.

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Siguiendo nuestro itinerario, en el número 22 de la Rue des Saules se encuentra el cabaret más antiguo de París, “Au Lapin Agile” donde todavía se realizan espectáculos todas las noches y donde por unos momentos nos podemos trasladar al París más bohemio. Asimismo, justo al lado se encuentra el último viñedo de París, pues antes de que el barrio de Montmartre se anexionará a París en 1840, este estaba lleno de campos y molinos que se encargaban de abastecer a la población parisina. Poco a poco los campos y molinos fueron desapareciendo y siendo substituidos por calles empedradas, edificios y plazas públicas. En los años 30 se decidió conservar estas tierras construyendo un viñedo que recordará tiempos pasados del barrio.

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Por último, nos acercamos hasta la Rue Lepic para contemplar con nuestros propios ojos uno de los últimos molinos que han sobrevivido a la transformación urbanística de la ciudad, Le Moulin de la Galette. Actualmente acoge un restaurante pero durante mucho tiempo fue uno de los tantos molinos que habitaban en la colina de Montmartre y que en su día formaron parte de un salón de baile al aire libre llamado “Le Moulin de la Galette” que inmortalizó Renoir en su obra “Le Bal du Moulin de la Galette”. ¡Podéis acercaros hasta el Museo d’Orsay para verlo!

Mi consejo es que os no vayáis con prisas y os perdáis por este precioso barrio… ¡Os vais a enamorar de él!

¡Nos vemos en el próximo post! ¡Qué tengáis todos un feliz día!

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Fotografías: Natalia Bono Perucho.

INFORMACIÓN ÚTIL

Basílica del Sacré Coeur: 

Au Lapin Agile

  • Horario espectáculo: todos los días a las 21:00 h.
  • Tarifas: 28€ persona; 20€ estudiantes.
  • Reservas: info@au-lapin-agile.com

Viñedos “Clos Montmartre”

  • Reservas: visite@montmartre-guide.com

 

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